viernes, 29 de julio de 2016

Un verano sin amigos no es verano

Mirar constantemente el móvil para comprobar que como te imaginabas, no ha habido ningún mensaje, notificación o interacción alguna en tus redes sociales, como tampoco la hay en tu vida real. Ver como el resto del mundo hace planes geniales, pero en cambio tú no tienes a nadie con quién contar para todo ello, pensabas que tenías a ciertas personas, pero después resulta que cancelan los planes a última hora y con aquellas que puedes contar están demasiado lejos o solo te reúnes con ellas durante el curso académico.

Con la llegada del verano, todo interacción social se extingue y acabas pasando los días de verano intentando engañarte con series, libros y alguna que otra visita al cine con aquella gente que se presta, para así convencerte de que no estás tan sola.

Es una sensación desesperante, el hecho de llegar a una cierta edad dónde estás demasiado lejos de la infancia, dónde se hacían amigos sin dificultad alguna, y no muy lejos de la adolescencia, etapa en la que se van forjando las amistades que darán paso a aquellas personas que estarán contigo en todos los momentos de tu vida. Si bien es cierto que siempre hay tiempo para nuevas amistades, pero a una cierta edad suele ser más difícil establecer ese tipo de relación "de por vida"...

Actividades en grupo, excursiones, etc, son algunas de las opciones que dan paso a conocer nueva gente, pero no es así de sencillo, como suele ocurrir en las típicas películas americanas en las que una chica conoce a otra en verano y se juntan con otro grupo de gente más grande, pasan el verano de sus vidas, se enamoran, ...

Puede que quien lea esto no se sienta identificad@ para nada, pero en el caso de que así fuera me gustaría que dejara en los comentarios su opinión respecto a ello.

S.

viernes, 28 de marzo de 2014

Carreras universitarias, ¿Qué elegir?

Decidir a que quieres dedicarte el resto de tu vida es una ardua decisión que debe ser tomada en la adolescencia. Una decisión que puede marcar el resto de tu vida. Yo estoy en ese momento en el que debo decidir que camino escoger, pero sin querer, surgen un sinfín de dudas en mi mente...

En estos momentos no es que la situación de este país ayude mucho, ya que escojas la que carrera que escojas estarás destinado a acabar en el paro, como el resto. Y, por eso, tendemos a querer elegir una carrera que nos asegura un buen salario en un futuro ignorando aquella carrera que realmente te gusta, solo porque no está tan demandada y sus expectativas de futuro no sean muy lejanas en nuestra península. Para mí, que soy de letras,  ahora mismo creo que me espera un futuro muy difícil, dado que los filólogos abundan.



A la hora de escoger una carrera, debemos de elegir aquella que nosotros queramos y no dejarnos influenciar por nadie. Si de verdad nos apasiona aquello, debemos de hacerlo y ser los mejores en ello. Incluso hay gente que si tiene las ideas muy claras y una meta clavada entre ceja y ceja, puede elegir no ir a la universidad. Porque, no nos engañemos, de los 4 años de enseñanza universitaria lo único útil en algunos casos es el diploma que recibes. La enseñanza puede ser adquirida en internet, que nos proporciona una cantidad ingente de información gratuita. Tenemos que recordad no hace falta tener un título universitario para triunfar en la vida, como es el caso de muchos millonarios de hoy en día.



La principal carrera que he tenido en mente es Traducción e interpretación. Pero siempre surgen dudas, que crean ciertas inseguridades en uno mismo. Ahora bien, si tan claro lo tuviera no debería de dudar, pero, ¿Tiene futuro esta carrera? ¿Podré optar a un buen futuro laboral? A todas estas dudas la respuesta es la elección de carreras secundarias como respaldo de esta en caso de que no pueda acceder por nota o simplemente decida que no es como me pensaba.

1. Traducción e interpretación (inglés)
2. Periodismo
3. Ingeniería informática
4. International Business
5. Maestro en educación primaria
6. Turismo

Aún me quedan varios meses de reflexión sobre que camino es el que verdaderamente terminaré eligiendo, así que espero escoger el correcto.

sábado, 22 de marzo de 2014

Sábado.

Los sábados son aquellos días en los que los españoles (u otros cualquiera) nos sentimos aliviados porque son la señal de que hemos dejado atrás nuestra jornada laboral y tenemos por delante dos días de desconexión total o parcial para aquellos que también tengan jornada laboral el sábado.




Comúnmente, el sábado es aquel día que no tienes ningún horario ni norma establecida, ya que como antecedente del día anterior (crazy friday night) puedes levantarte con una resaca odiosa o simplemente quieres quedarte en la cama toda la mañana porque sí.




A mí, personalmente,  no me gusta madrugar (claro, ¿A quién le gusta?), por tanto, no lo hago y me despierto a esa hora en la que es muy tarde para algunas cosas y todavía pronto para otras. Esa sensación de tener la libertad de hacer lo que te apetezca conlleva a poder ir en pijama, no tener que peinarte y permitirte algún que otro carbohidrato en tu desayuno (o almuerzo). No os engañéis, porque es la mejor sensación del mundo poder hacerlo y muchos de vosotr@s también lo haréis.


No señores, nuestros despertares matutinos no tienen nada que ver con aquellos del típico anuncio de cereales, en el que se contempla a una joven esbelta con camisa de tirantes y culotte que deja entrever sus glúteos compactos y perfecto cutis, abandonando su cama de sábanas blancas almidonadas perfectamente hecha (todo un misterio, oye).




El transcurso a lo largo del día se lleva a cabo de una manera similar, es decir, con amplia libertad. Después de haberse despertado del todo y haber ingerido nuestra dosis de nutrientes, nos dedicamos un tiempo al aseo propio, que en las mujeres se traduce a un proceso que puede durar horas. Terminada la fase de chapa y pintura, sin apenas darse cuenta, una se encuentra con que prácticamente ha pasado la mañana y está colindando con el horario de tarde.




Si bien tienes planes para la noche, no debes perder el tiempo y debes elegir el modelito de noche, proceso que conlleva otras muchas horas varias, o si, por el contrario no los tienes, el plan más cómodo es pasar la tarde viendo una película. Ya sea sola o acompañada de aquel chico... (ya, claro...) Y sin darte cuenta ya te encuentras con el Domingo, día en el que...

viernes, 21 de marzo de 2014

Tormenta de Primavera.

Ayer tuvo lugar la llegada de la primavera y hoy la naturaleza, que es muy caprichosa,  nos ofrece un "fantástico" día primaveral con lluvia. Como pasa en la vida real, las cosas no suceden como se esperan. Porque lo ideal sería que la primavera nos brindara perfectos día de sol de ahora en adelante, pero eso no sucede así porque las probabilidades de que algo ocurra como tienes en mente puede fracasar fácilmente.



Toda la vida vivimos con al esperanza de que aquello maravilloso ocurrirá y cambiará por completo nuestro destino. Encontraremos a aquél hombre perfecto, como las películas Disney nos han hecho creer, aunque los más cierto y que mejor se asemeja a la realidad que nos pueda pasar es, que el tal príncipe azul no tenga ninguna de las cualidades ni se asemeje ni lo más remoto a él. Eso si como mucho tenemos la suerte de encontrarlo...




Nuestra cabeza crea unas grandes expectativas que ha visto reflejadas en los telefilms, que queremos ver realizadas y de ese modo ver nuestro sueño cumplido. Pero, ¿sería esa nuestra vida de ensueño? ¿O más bien una vez alcanzado ese cliché nos acabaríamos dando cuenta de que no es oro todo lo que reluce?



Tendríamos la vida de ensueño: trabajo, casa y marido perfectos. Pero después de tener todo aquello que siempre habíamos deseado ¿Qué nos quedaría? Y la pregunta más importante, ¿Seríamos felices?